miércoles, 16 de mayo de 2012

Estreñimiento en el embarazo. ¿Qué debes saber y qué puedes hacer para evitarlo?

El periodo de gestación supone un cambio a gran escala, no solo a nivel físico, sino también emocional. Es un proceso adaptativo y de compensación para responder a las necesidades y demandas del bebé y de tu organismo.

¿Por qué suele ser tan común el estreñimiento en el embarazo?
El embarazo es un estado en el que se dan numerosas alteraciones que afectan a la mayoría de los órganos, entre ellos el intestino. Estas alteraciones tienen como consecuencia una reducción de los movimientos peristálticos intestinales, encargados de permitir el avance de su contenido.
Al referirnos al estreñimiento en la gestación debemos tener claro que hablamos de no evacuar con una frecuencia mayor a 3 deposiciones semanales y que al hacerlo hay dificultad, ya que las heces son más secas y duras.
En el embarazo se tiende a absorber más líquido del contenido de las heces. También el útero al aumentar de tamaño comprime el intestino, concretamente el colon, evitando que el vaciamiento intestinal sea correcto, junto a todo esto el bajo consumo de fibra hace que se agudice este problema.
La aparición del estreñimiento durante la gestación puede deberse a factores muy diversos, como cambios hormonales, aumento del tamaño del feto, pero la mayoría de las veces es el resultado de una dieta baja en fibras. Una de las hormonas implicadas es la progesterona. El papel de la progesterona es importante, primero porque esta hormona reduce el tono y movilidad del intestino, para que el vaciamiento intestinal sea más lento y la absorción de los alimentos sea mayor.
Existe otra hormona llamada motilina encargada de estimular el movimiento del estómago y del intestino, cuyos niveles se encuentran disminuidos durante el embarazo. Esta escasa motilidad gastrointestinal también puede aparecer como consecuencia de la presión del útero. Por esta razón los movimientos intestinales disminuyen para proteger al feto, provocando un retraso en el vaciado intestinal, lo que causa o acentúa el estreñimiento.
Otros factores como la falta de fibra en la dieta, la insuficiente ingesta de líquidos, el estrés o la existencia de hemorroides, también pueden provocar la aparición del estreñimiento durante el embarazo.
El uso de suplementos de hierro es frecuente en gestantes. Este uso de suplementos de hierro, en especial si son en altas dosis, pueden agravar el estreñimiento.

Tomar fibra en el embarazo
La fibra es esencial para la mujer en el embarazo y en el postparto.
Durante los meses de gestación disminuyen los movimientos intestinales, lo que puede provocar estreñimiento
Los intestinos se encuentran muy próximos al útero y sus movimientos podrían perjudicar el crecimiento del feto, por lo que como mecanismo natural de protección, durante el embarazo el peristaltismo intestinal se ve disminuido. Además, los cambios hormonales tienen como consecuencia un empeoramiento del vaciado intestinal, situación que acentúa el estreñimiento. Por lo tanto, la dieta es un factor importante a la hora tanto de prevenir la aparición del estreñimiento, como de su tratamiento y de la eliminación o disminución de sus síntomas.

Características del estreñimiento
El estreñimiento se caracteriza por una reducción del número y peso de las deposiciones, normalmente acompañadas de un endurecimiento de la textura de las mismas, si bien no es fácil de determinar. Además, suele ir acompañado de molestos síntomas, como dolor de cabeza, pesadez de estómago, flatulencias y gases, dolor al evacuar, hemorroides, etc.



Consejos prácticos para aliviar sus síntomas
Llevar a cabo una dieta equilibrada que incluya una cantidad suficiente de fibra (de 25 a 30 gramos al día) es el modo más natural y eficaz de conseguir que los molestos síntomas del estreñimiento desaparezcan, o que al menos se hagan más leves. Por lo tanto, es aconsejable aumentar de forma progresiva la cantidad y frecuencia del consumo de alimentos ricos en fibra. Conviene tener presente que el aporte de fibra se ha de ir aumentando paulatinamente, para que el aparato digestivo se vaya adaptando y se eviten ciertas molestias intestinales como flatulencia o hinchazón.
La fibra está presente en alimentos de origen vegetal, por lo que está especialmente indicado el consumo de hortalizas y verduras, frutas frescas y desecadas, legumbres, cereales integrales y derivados y frutos secos. Como norma general se aconseja consumir todas las verduras y hortalizas excepto las flatulentas como alcachofas, col, coliflor, coles de Bruselas, pimiento, pepino, rábanos, cebolla, puerros... y todas las frutas excepto las astringentes como el membrillo, el pomelo, el plátano..., si bien, habrá que valorar la tolerancia individual, con el fin de no hacer la dieta más estricta de lo necesario. Conviene tomar las frutas frescas y con piel, sin olvidar lavarlas bien antes de consumirlas, y se aconseja tomar al menos una ensalada al día.
Conviene acostumbrarse a beber abundantes líquidos, de 1´5 a 2 litros al día (unos 6-8 vasos) que puede ser tanto agua como infusiones suaves, caldos de verduras, zumos naturales (preferiblemente con pulpa).
Es importante que además de llevar a cabo estas pautas dietéticas, se cree un buen hábito intestinal, teniendo un horario fijo para ir al baño, de modo que se consiga educar al intestino. Conviene comer despacio, masticar bien los alimentos, y ser regular con los horarios de las comidas. Si se realiza ejercicio como caminar o nadar durante más o menos 30 minutos, se consigue fortalecer la musculatura intestinal que interviene en el reflejo de la defecación. Además este ejercicio ayudará en el momento del parto.
En difícil llegar al consumo recomendado de fibra en el embarazo, 20-30 g al día, para llegar al mínimo, sería necesario comer 3 frutas, 2-3 raciones de verduras y 5 raciones de cereales, pan, arroz, pastas y patatas, al día. Una buena alternativa es complementar la dieta con un suplemento a base de fibra.

Por otro lado, una mujer embarazada no debería superar en forma excesiva los niveles diarios de fibra recomendados, ya que un exceso de fibra podría disminuir la absorción intestinal de nutrientes importantes.

ALOFIBRAS es una fibra soluble que ayuda a mejorar el tránsito intestinal. En una embarazada, es aconsejable, no sólo porque mejora la motilidad intestinal, sino porque capta azúcares y sustancias tóxicas que se eliminan a través de las rían las heces.

La fibra es necesaria en cualquier dieta normal, pero puede desempeñar un papel aún más importante en el embarazo por aliviar algunos malestares comunes e incluso reducir el riesgo de algunas complicaciones de embarazo.






Bibliografía:
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Bradley CS, Kennedy CM, Turcea AM, Rao SS, Nygaard IE ; Constipation in pregnancy: prevalence, symptoms, and risk factors.; Obstet Gynecol. 2007 Dec;110(6):1351-7.
Vidal García, Eulalia. Manual práctico de nutrición y dietoterapia. Monsa-Prayma Ediciones, 2009
Jewell DJ, Young G Interventions for treating constipation in pregnancy Cochrane Database Syst Rev. 2001;(2):CD001142.

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